Has decidido montarte tu propio negocio para ser tu propio jefe, para trabajar en lo que te gusta, para complementar tus ingresos o por qué estás cansado de trabajar por cuenta ajena. Cualquiera que sea tu razón y aunque no quieras oírlo, no será fácil perseverar.

Te harán falta muchas ganas, mucho aguante y gestionar tu energía y tiempo de forma efectiva. Porque seguramente atravesarás diferentes fases y tendrás altibajos. Aunque no tendrá que ocurrir exactamente por este orden, las fases pueden ser estas.

Fases iniciales del emprendimiento

Fase del enamoramiento

Creo que todos los que nos lanzamos al emprendimiento empezamos con muchas ganas y mucha ilusión. Se nos ha ocurrido una idea estupenda y estamos muy emocionados con nuestro proyecto. Estamos llenos de ideas y no vemos el momento de que se conviertan en una realidad.

Fase del arranque

Empiezas a hacer cosillas que se te ocurran y le vas dando forma a lo que tienes claro. Parece que vas avanzando a buen ritmo y viendo los primeros resultados de tu trabajo.

Fase de dudas

Después del enamoramiento y arranque inicial te empiezas a dar cuenta de lo mucho que hay que hacer. Intentas darle forma a tu proyecto y elaborar un plan de negocios. Allí es cuando seguramente surgirán las primeras dudas y la sensación de no saber por dónde continuar. Te das cuenta de lo mucho que no sabes y de todo lo que tienes que investigar y aprender.

Fase de sentirse abrumado

Aunque hayas conseguido darle forma a algo que parezca un plan de negocios y vas invirtiendo horas y horas parece que las tareas se acumulan. Parece que van surgiendo más tareas de las que eres capaz de realizar.

Entonces te das cuenta de que eres el director general, financiero, de marketing, de comunicación, de informática… eres una empresa a la que le faltan recursos personales, de tiempo y financieros. Ya no tienes la sensación de avanzar a tan buen ritmo. En lugar de ello sientes que no vas a llegar a ningún lado en un tiempo razonable. Puede que te sientas sobrecargado o impotente.

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¿De qué pasta estás hecho?

Es en las fases en las que surgen dudas y sientes que has abarcado más de lo que puedes digerir cuando podrás demostrar de qué pasta estás hecho. ¿Abandonas tu proyecto o sigues adelantado? ¿Vales para ser emprendedor o te desanimas con las dificultades?

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Cómo no perder las ganas

Para no perder las ganas y la ilusión cuando las cosas se complican o no avancemos todo lo rápido como nos gustaría, es esencial tener una muy buena razón para lo que estamos haciendo y queremos alcanzar.

1. ¿Cuáles son tus razones y tu propósito?

¿Cuál era la razón por la que decidiste emprender? ¿Cuál es el propósito de lanzarte a esta aventura? ¿Cómo te imaginas tu vida si consigues sacar adelante tu negocio?

Si no te planteaste estas preguntas cuando decidiste emprender, te recomiendo que te tomes tiempo para reflexionar sobre ellas. Anota tus respuestas o elabora un collage con imágenes de cómo te imaginas tu futuro o un mapa mental con las diferentes ideas y respuestas. Elige la manera que prefieres o te divierta más.

También es importante tener claro el propósito de nuestro negocio. ¿Qué pretendemos aportar a nuestros clientes? ¿Cómo vamos a ayudarles? ¿Qué problema o necesidad resolvemos? Si has trabajado en un plan de negocios seguramente habrás contestado ya a estas preguntas. Pero más allá del plan de negocios, saber que estás ayudando a otros, y cómo, también contribuirá a tu motivación.

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2. Ten paciencia

Tendrás que ser paciente, muy paciente. Como he dicho te darás cuenta de que no avanzas tan rápido como te gustaría con todo lo que te has propuesto. También notarás que las cosas llevan más tiempo del que esperas. Como dijo John Lennon: “La vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo planes.” Surgirán cosas que hacer no sólo en relación con tu proyecto sino con otros aspectos de tu vida.

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3. Persevera

Además de paciencia, necesitarás mucho tesón para no desfallecer ante obstáculos que puedan surgir. Este aguante puede ser la diferencia entre la persona que abandona antes de tiempo y la que finalmente lo consigue. El momento de más complicaciones, dudas e incluso miedo puede ser el previo a un gran progreso. Si nos sentimos inseguros es porque estamos dando un paso más allá de nuestra zona de confort hacia lo desconocido.

Sólo en contadas ocasiones se consiguen los grandes logros de manera fácil y con suerte. Las más de las veces significa que hemos superado miedos y obstáculos y no nos hemos achicado ante ellos sino que hemos perseverado hasta lograrlo.

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4. Cuida el equilibrio

Algunos se volcarán de pleno trasnochando para sacar adelante cosas. Pero eso no nos irá a todo el mundo. Algunos queremos levantar nuestro negocio sin sacrificar nuestra salud y bienestar por el camino.

Los “atracones” de trabajo pueden llevar a una sensación de empacho, de no poder más. En otras palabras corres el riesgo de acabar agotado, aburrido, harto o frustrado. Por ello, es importante que seas consciente de tus niveles de energía para no agotarte. Porque si estás exhausto te costará más ser paciente y perseverar. Así que te sugiero que recuerdes incluir descansos así como actividades de ocio, de inspiración y de bienestar en tu planificación.

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5. Prioriza, prioriza y prioriza

Para no desanimarnos es clave mantener el foco. Para ello, debes tener claro cuál es tu “core business”, es decir tu actividad principal. A partir de allí determina las prioridades y las tareas claves que te traerán más resultados. Recuerda el principio de Pareto según el cual el 20% de las tareas trae el 80% de los resultados. Estos porcentajes pueden variar por supuesto. Pero pregúntate cuál es ese 20% aproximado en tu caso que te hará ser más efectivo.

6. Pide ayuda y delega

Cada cual tenemos talentos diferentes. También está genial y es importante aprender cosas nuevas. Pero que tu afán por aprender no te lleve a invertir horas y horas en tareas que un experto en el asunto podría resolver mejor y más rápido. Por ello, recuerda cuál es tu especialidad y actividad clave y pide ayuda a un profesional para otros asuntos.

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7. Revisa y planifica

Otro punto para reducir el estrés por un lado y mantener el foco y la motivación por otro lado es tomarnos tiempo para revisar cada día y cada semana las tareas llevadas a cabo y planificar los siguientes pasos. Puede que lo consideres un rollo o una pérdida de tiempo cuando tienes tanto que hacer.

Pero hacer un parón para revisar conscientemente todo lo logrado y los obstáculos que nos hemos encontrado ayudará a nuestra motivación. Luego valorar los siguientes pasos pensando en nuestras prioridades nos ayudará a aplicar la ley Pareto y así ser más productivos.

8. Celebra los hitos

Cuando repases tu día o semana, felicítate por tus logros y por lo que has aprendido. Si no lo has hecho nunca, te puede sonar un poco raro. Pero nuestra mente tiende a recordar sobre todo las complicaciones y los obstáculos. Es decir que da menos importancia a lo que ha salido bien, sobre todo si nos costado menos esfuerzo.

Si nos tomamos tiempo para darnos una palmadita en la espalda por nuestros logros, educaremos nuestra mente a prestar más atención a lo bueno. Y eso por supuesto nos ayudará a motivarnos.

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9. Puedes tener modelos pero no te compares

En internet te encontrarás con historias de éxito de personas que han alcanzado sus sueños. Pero son los casos más visibles del emprendimiento porque han conseguido muchos seguidores en internet. Los que estamos empezando no tenemos tanta visibilidad y pocos comparten las dificultades a las que se enfrentan.

Puede que tengas algún modelo de una persona que ha conseguido a lo que tu aspiras. Pero ten cuidado de comparar tu situación actual con la situación de éxito de la otra persona. Seguramente le habrá llevado años llegar dónde está. Por tanto, es arriesgado compararte con esa persona desde tu situación. Porque puede llevar a desanimarte. Lo que sí es recomendable es fijarte en lo que ha hecho para conseguirlo para aprender de ello.

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10. Rodéate de personas inspiradoras

Aunque estarás muy ocupado levantando tu negocio, te recomiendo que te tomes tiempo para el networking. Las reuniones de networking son oportunidades geniales para conocer a otros emprendedores. Podrás encontrar personas con aspiraciones afines, con los que colaborar, potenciales clientes o proveedores. O simplemente personas que comprenden tu situación o te sirvan de inspiración.

También hay grupos de networking y grupos en internet, por ejemplo en Facebook o LinkedIn, que tienen el objetivo de darse mutuo apoyo. Te ayudarán a no sentirte tan solo en tu aventura y podrás compartir dudas. Otras sirven para compartir tu blog y ayudaros mutuamente a conseguir más visibilidad.

Otra buena idea puede ser unirte a o crear un grupo “Mastermind”. El objetivo de estos grupos, de un número limitado de participantes, es ayudarse con el seguimiento de los avances. Creo que a muchos nos cuesta ponernos objetivos con plazos y realmente cumplirlos. Pero sentir que otras personas están pendientes de si vas cumpliendo con lo que te habías propuesto, ayuda a procrastinar menos y ser más efectivo y productivo.

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Resumen

Emprender no es fácil y requiere ciertas habilidades blandas. Paciencia, tesón y auto motivación son claves para no perder la ilusión por nuestro proyecto de emprendimiento. Asimismo es esencial conocer nuestro propósito y nuestras prioridades para determinar las actividades más importantes y trabajar de forma más efectiva. Por último, recuerda que no estás solo en el mundo. Busca la forma de rodearte de personas inspiradoras y delega las actividades que no sean tu especialidad.