Resiliencia es hacer limonada cuando la vida te da limones. Es pensar que cuando se cierra una puerta se abren otras. Que nunca es tarde para tomar el tren, ni tampoco para bajarse y elegir otro camino. Que vivir no es no pasar por malos momentos o experiencias, sino volver a levantarnos cuando nos hemos caído. Es pensar que la vida sigue y los reveses pueden ser oportunidades. Que las pérdidas forman parte del ciclo de la vida. Es pensar que al final de nuestra vida no nos solemos arrepentir tanto por lo que hemos hecho como por todo lo que no hemos hecho y vivido.

Resiliencia es no sucumbir al síndrome postvacacional pensando que qué remedio, si tengo que volver al trabajo más vale hacerlo con ganas. Es no estresarnos por cosas que no podemos cambiar sabiendo que no sirve de nada pero sí buscar soluciones a lo que podemos mejorar. Es elegir nuestras batallas y no malgastar energía en cabreos y discusiones fútiles.

Cuando la vida te da limones, haz limonada. #resiliencia Clic para tuitear

Qué significa el término resiliencia

En la ecología, la física, la ingeniería y la tecnología se describe la resiliencia como la capacidad de un sistema u objeto de absorber perturbaciones o deformaciones, adaptarse y recuperarse.

En el campo de la psicología el término ha ido evolucionando. Hoy en día se habla de procesos resilientes en los que las personas se adaptan y sobreponen a situaciones adversas, traumáticas o estresantes. En estos procesos influyen multitud de factores como la propia persona, familia, amigos, entorno, educación, formación y situación económica.

La resiliencia no es un rasgo de carácter innato sino una serie de pensamientos, conductas y acciones que cualquiera puede aprender y desarrollar.

Los procesos resilientes son como navegar una barca

Imagínate que viajas en barca por un río. Te puedes encontrar con meandros, aguas lentas, aguas rápidas, zonas más o menos profundas. Habrá tramos en el camino que te resulten fáciles de superar y otros más complicados. Así que tendrás que emplear tu confianza, experiencia, conocimientos y perseverancia así como establecer una estrategia y un plan para sortear los obstáculos. Al enfrentarte por ejemplo a las corrientes y obstáculos con éxito ganarás confianza y coraje y adquirirás más experiencia. Las personas de confianza que te acompañan en tu viaje podrán ayudarte a superar las aguas embravecidas y los rápidos.

También puedes acercarte a la orilla a descansar pero, para terminar tu viaje, tendrás que seguir tu camino con la barca.

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Cómo desarrollar la resiliencia

Considera las dificultades como oportunidades

La vida nos puede poner a prueba y no podemos evitar las crisis y situaciones malas, tristes o incluso traumáticas. Pero sí podemos elegir cómo enfrentarnos a ellas, no considerándolas obstáculos insalvables. Podemos pensar que no será para siempre y que nuestro futuro dependerá de cómo reaccionamos. Si buscamos la forma de superar los momentos malos aprenderemos de la experiencia y creceremos como personas.

Así que si te enfrentas a una situación difícil piensa en las estrategias que te ayudarán a sobreponerte y qué puedes aprender de la situación. Actuar de la mejor forma que puedas y sepas es mejor que ignorar los problemas y desear que desaparezcan por sí solos.

posibilidad

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Acepta que el cambio es parte de la vida

Los cambios pueden crear cierta resistencia y esta resistencia puede llevar a estrés por una sensación de impotencia. Pero la vida es evolución y no podremos controlar todos los aspectos. Por ello es mejor aprender a aceptar la incertidumbre y los cambios. Acepta lo que no puedes cambiar y que pueda haber ciertas metas que no puedas alcanzar debido a una adversidad. Luego centra tus esfuerzos en lo que sí puedes mejorar. Valora tus alternativas y adapta tus planes y metas o establece nuevos objetivos.

Cuando ya no podemos cambiar una situación, el desafío es cambiarnos a nosotros mismos. #ViktorEFrankl Clic para tuitear

Sé realista, tenaz y flexible en tus metas

Otra característica de personas resilientes es la capacidad para hacer planes realistas y perseverar para llevarlos a cabo. Tener un propósito y metas por las que trabajar nos ayudará a sentirnos mejor con nosotros mismos y con nuestra vida. En vez de pensar en cosas que no puedes lograr búscate metas alcanzables. Persevera hacia tus objetivos, pero con la suficiente flexibilidad para adaptarlos si hace falta y aprovechando la corriente en vez de nadar contra ella.

Pon las cosas en perspectiva y céntrate en lo positivo

Cuando nos enfrentamos a situaciones dolorosas y difíciles es de ayuda considerarlas en un contexto más amplio y a largo plazo. Ser resiliente significa no agrandar la situación e intentar contemplarla con cierta objetividad. Además te ayudará desarrollar un optimismo realista creyendo en tus capacidades y potencialidades y pensando que las cosas mejorarán.

Esfuérzate por centrarte en los aspectos positivos y lo que quieres, en vez de los negativos o lo que temes. Y disfruta del reto al que te enfrentas. Porque superarlo te hará una persona más fuerte y resiliente. El sentido del humor también puede ser un gran aliado; para no tomarnos a nosotros mismos demasiado en serio y reírnos de la adversidad o de nuestra reacción ante ella. Nos ayuda a mantenernos optimistas y centrarnos en los aspectos positivos.

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Conócete a ti mismo y confía en ti

El amor propio, el autoestima y la confianza en nosotros mismos, nuestros instintos y nuestra capacidad para resolver problemas son claves para desarrollar la resiliencia. Si conocemos nuestras fortalezas y potencialidades por un lado así como nuestras debilidades y limitaciones por otro lado nos podremos poner metas realistas. También estaremos conscientes de cuando debamos pedir ayuda.

Si además trabajamos nuestra inteligencia emocional seremos más capaces de manejar emociones fuertes, reconociendo cuando permitirnos experimentarlos y cuando evitarlos para seguir funcionando. Inteligencia emocional también significa ser capaces de comunicar lo que nos pasa y encontrar solución a nuestros problemas.

Como vimos antes, los problemas no desaparecerán sólo por la fuerza de nuestra voluntad. Aunque nos cueste es mejor ser resilientes y buscar la forma de solucionarlos. Además las personas que luchan contra la adversidad, situaciones difíciles e incluso tragedias suelen salir reforzadas. Se conocen mejor a sí mismas, crecen a nivel personal y espiritual, se sienten más fuertes, mejoran sus relaciones personales y aprecian más la vida.

Para conocerte a ti mismo, una herramienta muy útil es el análisis FODA con el que puedes ahondar en tus fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.

Cuida tus relaciones

Ser resiliente en momentos difíciles o dolorosos es más fácil si podemos recurrir al apoyo de personas de confianza que tengan una actitud positiva ante la vida. Sentir el amor, cariño y apoyo de familiares y buenos amigos nos fortalecerá y nos dará más seguridad y confianza para enfrentarnos a la adversidad.

Hay personas a las que ayuda también pertenecer y participar activamente en grupos de la comunidad, grupos locales, organizaciones basadas en la fe u organizaciones en las que ayudar a otras personas.

Además de buscar el apoyo social, una persona resiliente también recurrirá a ayuda profesional si es lo que hace falta para superar una situación dolorosa.

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Cuida de ti mismo

Para fortalecerte como persona deberás prestar atención a tus necesidades y deseos. Cuidar la alimentación, incluir actividad física regular y actividades divertidas en nuestras vidas y darnos el descanso suficiente son formas de cuidar de nuestro cuerpo y mente.

Aprender a vivir el presente, prestar atención y disfrutar de los pequeños detalles también reforzarán nuestro bienestar y resiliencia. De esta forma conseguiremos que el pasado no suponga una fuente de culpabilidad o angustia; ni el futuro una fuente de preocupaciones por la incertidumbre. Aprenderemos a aceptar nuestras experiencias y convertir incluso las adversidades en oportunidades.

Además puede que te resulte de ayuda y motivación leer sobre experiencias de personas que han superado situaciones adversas. Puedes encontrar historias de superación en libros, revistas o en internet que tal vez te inspiren.

La clave está en identificar las actividades y estrategias personales que te ayuden a construir la resiliencia.

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Aprende del pasado

Por último pero no menos importante, aprender de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a estar mejor preparados para el futuro. Por ello, conviene reflexionar sobre las experiencias y fuentes de fortaleza personal así como las estrategias que te funcionan para superar los retos.

Estas preguntas te pueden ayudar en la reflexión:

  • ¿Qué tipo de situaciones o eventos te han resultado más difíciles?
  • ¿Cómo te afectaron?
  • Cuando te has enfrentado a una adversidad ¿a quién has acudido? para que te apoye o ayude.
  • Cuando te sientes estresado ¿qué técnicas empleas para aliviar el estrés?
  • ¿Qué has aprendido sobre ti mismo y tus interacciones con otros durante situaciones difíciles?
  • ¿Has podido superar las adversidades? Y si es así ¿cómo?
  • ¿Qué te ha ayudado a tener más esperanza y fe en el futuro?
  • ¿Te ha ayudado compartir tu experiencia y dar apoyo a otras personas pasando por una situación similar?
Aprende del pasado, prepárate para el futuro, pero vive en el presente. #JoyceMeyer Clic para tuitear

Resumen

Como ves hay una serie de conductas y actitudes que podemos entrenar y técnicas que podemos emplear para ser más resilientes en momentos difíciles. El autoconocimiento, la autoconfianza, la aceptación y el apoyo social son algunos de ellos.

¿Te consideras una persona resiliente? ¿Depende tal vez del tipo de situación? ¿Has superado alguna adversidad y cómo?